He escogido el libro "El infierno de Marta" cuyo autor es Pascual Alapont y editorial Algar.
La historia trata de una muchacha que sufre mucho por culpa de un amor a primera vista, por ese amor rechaza al mundo que la rodea y solo vive de él, mas en cambio, él la maltrata, psicológica y físicamente, hasta que un día ella se harta de él y lo aleja de su vida, este se enfurece y está a punto de matarla, pero Marta se salva gracias a sus amigas, él chico es llevado a la cárcel, Marta se encuentra embarazada y decide salir adelante sola.
Este libro lo escogí por que me pareció muy interesante.
Al empezar a leer el libro me aburrió un poco, pero al llegar a la parte central de la historia se fue haciendo más emocionante.
Esta historia lo leí en tres días, dos horas por día.
Me gustaría que la mayoría de las mujeres lea este libro, por que además de ser interesante y dramático, puede ser muy útil, para que no crean en el amor a primera vista, y no se dejen maltratar por los hombres.
Tantas cosas en la vida que empiezan y acaso terminan como un juego, era una tarde muy soleada, te sentías muy aburrida, entonces para divertirte un poco, decidiste comprar pintura para ponerte a dibujar en las paredes de las calles, pues te gustaba que la policía o el camión de la limpieza, se enfadasen y lo borrasen con insultos y palabrotas, al terminar tu dibujo sentiste un poco de sed y te fuiste a por un refresco, al volver encontraste un dibujo cerca del tuyo, fingiste no darle importancia, pero después te pico la curiosidad y mil preguntas te vinieron a la mente, como:¿quién lo había hecho?, ¿por qué se arriesgaba a hacerlo?, ¿qué motivo tendría para hacerlo?. Pero no recibiste ninguna respuesta a tus pensamientos y te fuiste.
Tu propio juego empezó siendo un jobi para ti y continuaste con tus dibujos, pero muy pronto te cansaste de hacerlos y pensaste que era una pérdida de tiempo, pero no podías dejarlo, te daba igual la prohibición de ensuciar las paredes de la cuidad.
Te gustaba hacer tus dibujos en calles silencias y poco habitadas, por que te gustaba el silencio y la tranquilidad, pero también lo hacías por no pillarte a la policía.
Una vez, cuándo estabas pensando en dónde hacer tu próximo dibujo, encontraste una frase escrita con tiza negra, que decía: “A mí también me duele”, sabías que la persona que hacía los dibujos era un hombre, pues te diste cuenta por la forma brusca de dibujar, pero aquella frase que encontraste de desconcertó mucho, te preguntaste que motivo tendría él para escribir eso, al dar una vuelta por la calle buscando si él había escrito más, volviste al mismo lugar pero ya era demasiado tarde y lo habían borrado y te marchaste a casa a descansar.
Empezaste a sentir miedo por él, pues corría peligro si lo pillasen con las manos en la masa , ese temor crecía más y más en tu interior, pero no podías hacer nada al respecto, si embargo, continuaste con tus dibujos.
Luego de un tiempo, te descuidaste de tus dibujos y te pusiste a buscarlo te colocabas justo donde él acababa de hacer sus dibujos, escondiéndote detrás de los arbustos esperabas horas y horas a que él se acercase y así saber quién y como era, pero tu espera fue inútil, te sentías cansada y te fuiste a casa.
Al día siguiente, saliste de paseo y encontraste una puerta de un garaje te entraron ganas de dibujar y lo hiciste aprovechando las texturas de las maderas carcomidas y la cabezas de los clavos desgastados, hiciste tu dibujo con tizas rojas y azules, querías que fuera un dibujo llamativo, para que él se diera cuenta de que tú quieres conocerlo, trazo por aquí trazo por allá y así terminabas tu dibujo, decidiste a dar una vuelta por el lugar, después de unos minutos volviste a la puerta del garaje, encontraste un lindo paisaje con velas y tajamares, te sorprendiste de lo rápido que él era al hacer sus dibujos, lo buscaste por toda esa zona, pero ni un rastro de él ,y te fuiste decepcionada a casa, ahí en tu cuarto no podías dejar de pensar en él, te imaginabas como era su cara, sus labios y su forma de hablar, te diste cuenta de que te estabas enamorando de alguien que ni siquiera tú conocías, pero con solo imaginarlo era suficiente.
Al amanecer encontraste otro dibujo suyo situado en un paredón gris, era un triángulo blanco rodeado de manchas como hojas de roble, sentiste una alegría al saber que el respondía a tus dibujos, lo contemplaste por un momento pero luego te marchaste pues estabas buscando un lugar limpio y lo bastante grande para hacerle un dibujo declarándole lo que sentías por él, pero te cachó la policía y te agarraron, he intentaron introducirte al coche, pero tu no querías y te empezaron a jalonearte el cabello darte patadas y lograron llevarte en la cárcel central de la cuidad, te trataron de lo peor, te escupieron, te bofetearon, te tiraban y te quitaron las ganas de continuar dibujando. Luego de un tiempo te dejaron libre. Ya no podías volver a ser la misma de antes, aunque continuaste con tu rutina de trabajar y estudiar, nada volvió a ser lo mismo, pues te habían dejado una marca en el alma, decidiste despedirte de él, hiciste un dibujo espantoso, el cual le contabas todo lo sucedido en aquella cárcel, una parte de tu dibujo le decía que lo empezabas a querer, pero con lo ocurrido no querías saber más de él, pues te habían dejado un recuerdo muy espantoso, terminaste de dibujar y te fuiste, te dolió mucho que esto terminara así, pero era lo mejor, nunca olvidaras esos ratos en lo que los dos se comunicaban mediante dibujos, aunque era una pérdida de tiempo te gusto divertirte un poco.